Vela Zanetti

Antológica (1929-1998)

 

 

 

 


Centro Cultural de la Villa de Madrid. 30 de enero al 22 de abril de 2001

Fundación Vela Zanneti / Centro Cultural de la Villa / Ayuntamiento de Madrid/ Caja Rural de Burgos


Obra expuesta procedente de Colecciones particulares, Fundación Vela Zanetti y Centro Nacional de Arte Reina Sofía.

"Soy de donde fuí, de donde se me dejó pintar. Por eso soy de Burgos, de León, de la República Dominicana, de Nueva York, de Florencia, de Ginebra... Sí, soy de donde fuí" (Vela Zanetti)

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   La exposición reúne en Madrid una muestra excepcional de la obra nacional de Vela Zanetti (Milagros, Burgos 1913 - Burgos, 1999), pintor español de proyección internacional, al que se identifica universalmente por su mural de los Derechos Humanos (ONU, Nueva York, 1952-1953).

    Las búsquedas inciertas de su obra de juventud y la profunda huella de la Guerra Civíl española. Combatiente en el bando republicano, la guerra fue su escuela de conducta, se ha dicho. La guerra no sólo marcó su vida, también su obra. Fue uno de los 3000 españoles que se exilió en la República Dominicana en 1939 y desde allí viajó a diferentes países, residiendo dos años en México (de 1957 a 1959) antes de regresar a España en 1960. El exilio no atemperó su preocupación social, pero sí dejó definitivamente un poso de amargura y un grito silencioso contra la xenofobia y la intolerancia. Su obra es un recorrido por las vidas de seres humanos sometidos al sufrimiento, al trabajo, a un destino que tiene algo de fatal. Símbolos universales, como ese hombre brutalmente atravesado en el pecho por una viga (Reina Sofía), parecen concebidos para representar la dignidad herida: miradas perdidas, a veces los ojos están dramáticamente ausentes, parecen de piedra, viven muertos. Pero sus temas se remansan como su vida, tras su regreso del exilio, tras el retorno a Milagros, su pueblo, su pintura se hace complaciente para representar los trabajos del campo: "pinto hombres con boina, pero no paletos". Se recrea en retratar a los campesinos castellanos, a los gallos, las hogazas de pan, el vino, la siesta... Se pinta a sí mismo en la iconografía del Cid, héroe burgalés, se pinta a sí mismo como uno más de sus personajes curtidos, perfilados entre arrugas que parecen cicatrices. Hasta en esos paisajes encarnados, parece pintarse a sí mismo.

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