

Organiza: Fundación Carlos de Amberes / C/Claudio Coello, 99. 28006. Madrid / Tfno: 91 435 22 01. Fax. 91 578 10 92 / e-mail: fcamberes@adelante.es. En colaboración con: Fundación Bancaixa, Valencia / Museum het Rembrandthuis, Amsterdam / Ibercaja, Zaragoza.
Asesoría
científica sobre Picasso: Janie Cohen
CATÁLOGO:
Textos
de:
Isadora
Rose-de Viejo. "Goya/Rembrandt: la memoria visual"
Janie Cohen.
"El diálogo de Picasso con el arte de Rembrandt"
Francisco
Calvo Serraller. "La Memoria... madre de las musas"
Fundación
Carlos de Amberes, Madrid, 1999
En
Zaragoza, Museo Camón Aznar
15 de
octubre a 15 de diciembre de 2000
15 de
abril a 15 de julio de 2000
En
Valencia, Centre Cultural Bancaixa
1
febrero a 30 de marzo de 2000
16 de
septiembre a 21 de noviembre de 1999
Según
su hijo; Goya afirmó que uno de sus auténticos maestros era Rembrandt, quien le
precedió en un siglo. Según sus amigos, Picasso decía que cuando trabajaba en el
estudio estaban allí con él todos los grandes maestros del pasado, Rembrandt entre
ellos. Así pues, Rembrandt era una especie de antepasado vivo para Goya y Picasso, un
ancestro al que "conocían" únicamente por la visión y el recuerdo de sus
creaciones.
Los dos
artistas españoles contemplaron larga y minuciosamente aguafuertes del maestro holandés,
y sin embargo, a diferencia de tantos otros, ninguno de ellos hizo copias directas de sus
estampas. Lo que hicieron fue absorver en sus memorias la información visual que
extraían de ellas y después trasladar a sus propias obras esas inmágenes y esos valores
recordados. El fenómeno de la memoria visual, de la capacidad eidética, ha desempeñado
siempre un papel de gran importancia en la historia de las artes figurativas. La mente de
un artista está llena de imágenes de obras vistas, imágenes que afloran a la superficie
-de manera automática o consciente- en diversos momentos del proceso creativo.
En el caso
de Goya, Rembrandt le "enseñó" más que los maestros que eran sus
contemporáneos. En el de Picasso, fue a veces su "alter ego" artístico. Dada
la fuerte personalidad de ambos y su originalidad creadora, observar esta "conexión
Rembrandt" resulta no poco sorprendente. y demuestra con claridad que hay unos
valores artísticos subyacentes que mantienen su viabilidad a través de los siglos.
En esta
exposiciónm se presentan obras de estos tres genios de la pintura y el grabado,
reuniéndolos con un propósito específico -por primera vez- de arrojar luz sobre la
forma en que el arte de Rembrandt dejó su impronta en la producción gráfica de Goya y
Picasso. Aunque a veces bastante literal, esa relación suele ser útil, basada no en la
temática de las obras, sino en los conceptos abstractos de interés para los artistas.
Goya y Picasso, pues, asimilaron por completo las lecciones formales y técnicas que
aprendieron -visualmente- de Rembrandt, y después las incorporaron, en muchos casos de
una manera subliminal, a su vigorosa iconografía personal.
Isadora Rose-De Viejo
Pocas veces una exposición ha contribuído de forma tan lúcida
al análisis del proceso creativo de un artista; o de dos. En este caso, la muestra reúne
y confronta la obra gráfica tres genios. O, por decirlo con más propiedad, muestra la
huella de un maestro, Rembrandt, en dos grandes creadores que de alguna forma, quizá
muchas veces inconsciente, le rindieron culto.
Copiar la obra de los artistas consagrados ha formado parte siempre del obligado proceso de formación de cualquier artista. Antes de que existieran las Academias, los artistas se formaban en el taller de los maestros y el oficio de pintor se transmitía de forma artesanal. Las Academias crearon una metodología pedagógica para el aprendizaje y volvieron los ojos a los patrones clásicos, al estudio del canon, la proporción, la belleza, pilares sobre los que se afirmaron los patrones visuales. Fuera quedaban, quizá, muchos territorios más difíciles de explorar, quizá por ello muchos grandes artistas se sientieron incómodos en las rígidas directrices del aprendizaje académico: son, entre otros, los territorios fronterizos entra la imitación y la creación.
La creación es siempre un acto permanente de aprendizaje. Cuando no hay aprendizaje, exploración, experimentación, difícilmente hay creación. No es de extrañar, pues, que Goya y Picasso nunca renunciaran al ejercicio intelectual de encerrarse en la caverna visual de la memoria para jugar con sus referentes visuales: la memoria eidética, el pensamiento, las sensaciones más íntimas y subjetivas, incluso la genética del artista aflora en un proceso donde la observación y la imitación forman parte de un mismo proceso analítico y creador.
El proceso de estudio y selección de obra para una muestra de arte pocas veces ha podido resultar tan nítidamente una labor creativa, por lo que admiramos en la exposición no sólo la obra de unos artistas muy reconocidos, sino el trabajo tan frecuentemente anónimo de quienes analizan, organizan, gestionan y dan vida a una exposición. Este es el camino que nos descubren quienes de verdad entienden el arte como un proceso vivo, permanente abierto al análisis.

Más información: e-mail: fcamberes@adelante.es