MINOTAURO PICASSO
PICASSO MINOTAURO
cuerpo enrrollado del vestido de bronce con las risas
de la burbuja de fuego aparece en medio de la plaza el rosa manchado de
esperma
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C
omo tantas veces se ha asegurado
el Minotauro es el alter ego de Picasso, el personaje que refleja sus diferentes
estados de ánimo en un periodo especialmente complicado de su existencia,
debido a los avatares de su vida privada. La identificación de Picasso
con un personaje de sus obras no se produce, sin embargo, por primera vez
con ocasión de la representación del Minotauro, pues es un
hecho constatable que en su época rosa había proyectado ya
sus vivencias y estados psicológicos en otro personaje, el arlequín
protagonista de muchas de sus creaciones de aquel momento, del mismo modo
que más tarde, a partir de la década de los cincuenta, se
identificará con el protagonista de la serie de El pintor y la
modelo... Pero además del alter ego de Picasso, el Minotauro
es también uno de los temas fundamentales de su obra, cargado de
simbología, contenido y misterio. Inseparable de los motivos taurinos
en general, el Minotauro picassiano aúna elementos procedentes del
culto a Mitra -divinidad persa que suele ser representada sacrificando
a un toro- con la propia leyenda minoica y la tradición taurina
española." (Paloma Esteban Leal)
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P
icasso, mitificado, por no decir,
deificado en nuestros tiempos, encarna también al Minotauro. Monstruo
híbrido, hombre y artista a la vez, está ditado de una personalidad
inhumana. Encarnación del artista genial pero cruel, despierta la
misma fascinación que su compañero mitológico: admiración
y miedo. Una ambivalencia que hubiera hecho las delicias del artista" (Sylvie
Vautier)
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El minotauro nos
introduce en el mundo de las obsesiones surrealistas de Picasso: espejo
de su subconsciente y expresión de su universo subjetivo e irracional.
En el Minotauro-Picasso hay mucha más pasión personal encriptada
que ilustración de la mitología clásica, que sirve
sólo de desencadenante para el atormentado mundo interior del artista,
espejo de sus pasiones.
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Apenas esbozado antes, el personaje
resurge en el año 1933: primero sólo, armado de puñal,
mostrando osceno sus atributos. Y poco después arrogante, hedonista,
entregado al placer del vino, lascivo, enamorado, haciéndose
acompañar del pintor coronado y el escultor en busto. Seductor seducido
y entregado la mujer. Los grabados de la "Suite Vollard" desarrollan
la historia del Minotauro a través de un relato seriado, del hombre-toro
galán al monstruo en el taller del escultor, se recorre el ciclo
de la orgía y violación que acaba con el monstruo pagando
sus desmanes, recibiendo castigo y muerte.
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En los grabados en que se representa al Minotauro
ciego vuelve a fusionarse el mito griego con las pasiones personales del
artista. Antígona adopta el rostro de Marie-Thérèse,
la mujer que provocó las infidelidades de Picasso con su esposa
Olga Koklova (madre de su hijo Paulo, 1921). Fruto de la relación
con Marie-Thérèrse nació su hija (Maya, 1935). Son
momentos muy significativos en la vida personal del pintor malagueño,
que condensa todas sus obesiones y símbolos en una sola representación:
la Minitauromaquia.
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A partir de 1936 el personaje
adquiere cromatismo y mayor variedad, ya sea al óleo, gouache, lápiz
o tinta china. Aparece con frecuencia el caballo y Dora Maar sustituye
a Marie-Thérèse como objeto de las pasiones irracionales.
Paulatinamente el Minotauro va perdiendo dramatismo a la luz de la razón,
va sedimentando su simbolismo dejando entrever una carga conceptual mucho
más sutil, más amable y, sin duda, más enigmática.
(F.G.S.)
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